domingo, 23 de septiembre de 2012

FELISA MARTINEZ RUS

La pintura de Felisa es entrañable y acogedora



La cañada
Guarda silencio las  agua
del Regajo del Toril.
Y el palafrén de su corriente
no despliega en su camino,
rizos de espumas en su crin.
Que ya no abrazas  las rocas
todo es silencio en tú cauce,
que solo queda añoranza 
camino de los Morales.
Sus aguas vestidas de luto
enterradas allí  yacen.
Entre ruinosa tumba de piedras
se escucha desde su entraña
 las lagrimas de voz dolida,
que el viejo regajo guarda.
Y en su liquida alma vencida
enterrado su orgullo sangra


VIEJO CERROJO
Esos azules nazaríes
reducido a geometría
de maderas desgastadas
y oxido enmohecidos.
Son como tus ojos, cerrojos
que a mí me tienen cautiva
y envolvieron en el tiempo
la vehemencia de tus celos
cerrojo, llave y cadena
entre azules silencios.



Mar de amor
Mis remos son tus dos ojos,
mi barca es, tu mirada.
Yo soy el mar bravío
y galerna en tu ensenada

No hay faro, ni farero
que a mi barca detenga.
Prefiero morir encallada
que vivir en mar abierta

Surco tu cuerpo entre olas
y escucho gemir mi barca,
cuando tu cuerpo azota
con olas de amor mi alma.



LOS PAISAJES DE MI PADRE

Donde el viejo árbol se inclina

dando sombra en el camino

se  quedan los recuerdo

Recuerdos entre pinceles

de óleo y trementina

lleno de otoños dorados

donde las tardes declinan.

Recuerdos de esa niñez

con timidez yo esbozo

acariciando orgullosa

tus pinceles, tus dibujos…

En esté fugaz reencuentro.



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